TERCER MANDAMIENTO

SANTIFICAR LAS FIESTAS


   El tercer mandamiento trata de la observancia del séptimo día, día de descanso. Sábado quiere decir "Séptimo día". Nosotros solemos decir: "Santificar los domingos y observar los días de precepto".

El texto de la Biblia dice:

"Acuérdate del día sábado para santificarlo. Trabaja seis días y en ellos haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje, ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país. Pues en seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto hay en ellos, pero el séptimo día Yavé descansó, y por eso bendijo el sábado y lo hizo sagrado" (Ex 20, 8-11) .

¿Cuál es el sentido del tercer mandamiento? ¿Será sólo una cuestión de no trabajar, de ir a la iglesia y nada más? No; también el tercer mandamiento tiene que ver con la liberación del pueblo de Israel "de la casa de esclavitud de Egipto". Ataca una de las causas que hacen al pueblo llorar y gritar. El tercer mandamiento fue dado para impedir que la esclavitud vuelva a oprimir al pueblo.

El Faraón no atendía al bienestar del pueblo. El pueblo tenía que trabajar y producir sin descanso (Ex 5, 7-9). El Faraón no quería dar licencia para que el pueblo descansara e hiciera fiesta (Ex 5, 4-5). Más tarde, en la esclavitud de Babilonia, el pueblo gritaba: "Con el yugo al cuello andamos ahorcados, estamos agotados, no nos dan respiro". (Lam 5, 5). El pueblo valía sólo por el trabajo que hacía para enriquecer al Faraón. No valía como persona. Esto ni se le pasaba por la cabeza al Faraón.

   A causa de este sistema equivocado, el pueblo era pisoteado (Ex 5, 14) y tildado de perezoso (Ex 5, 17). Sufría y lloraba. Y el grito del pueblo llegó a oídos de Dios que bajó y liberó al pueblo para impedir que este mismo sistema inhumano volviese. El dio el tercer mandamiento que dice: "Y no olvides que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, de la que Yavé, tu Dios, te sacó con mano poderosa y brazo tendido; por eso Yavé, tu Dios, te manda guardar el día sábado" (Deut 5, 15). El tercer mandamiento fue dado para que la comunidad crease en sí una mentalidad nueva, exactamente contraria a la del Faraón, y no volviese nunca más a explotar con el trabajo al hermano.

   El tercer mandamiento establece como cosa sagrada lo siguiente: todos deben dejar de trabajar un día cada semana. No sólo los judíos, sino también los extranjeros y hasta los animales. No puede realizarse trabajo alguno por ningún motivo. El día de descanso es para que el trabajador pueda tomar aliento (Deut 5, 14; Ex 23, 12). Pero este aliento o descanso no es para que el trabajador pueda producir todavía más para su patrón. ¡No! Lo que debe alentar el trabajo no ha de ser el afán de acumular y ganar dinero. Ni puede ser la exigencia de producir más y de enriquecer al patrón o al Faraón. Así era en "la casa de esclavitud de Egipto". El trabajo tiene un objetivo diferente y mucho más noble. Debe imitar a Dios que trabajó durante seis días en la creación del mundo, pero descansó en el séptimo día (Ex 20, 11). Por el trabajo el hombre participa en la obra de la creación de Dios. Por su trabajo el hombre debe ser "creativo" y terminar la obra de la creación de Dios. El sentido del trabajo humano es construir un futuro de paz, preparar el gran sábado de Yavé para todos los hombres.

   Así, cada descanso, sea un sábado o un domingo, es para que nosotros nos acordemos del porqué del trabajo. La celebración del sábado debe ser como una muestra gratis anticipada de aquello que esperamos alcanzar en el futuro por el trabajo. Debe alimentar la esperanza de que la liberación final llegará, un día, por el poder de Dios y por el trabajo de los hombres.

   Además de eso, al celebrar el sábado, la comunidad debe acordarse de las maravillas que Yavé realizó por ella en el pasado. Debe recordar la liberación de Egipto (Deut 5, 15). Así, la observancia del sábado fortalece la comunidad en su caminar y en su lucha. La comunidad siente, vive y experimenta, en la alegría de la celebración, que está siendo conducida por Yavé, Dios liberador.

   ¿Y actualmente? El tercer mandamiento es uno de los mandamientos menos observados, aunque se dé al trabajador un día de descanso por semana. Se da el descanso, pero ¿para qué? Para que el trabajador produzca más y más y sostenga así el sistema opresor. Además, muchos ganan tan poco, que deben trabajar hasta los domingos para escapar de la ciudad sin pensar en la comunidad, sin pensar en el sentido del trabajo, sin pensar en la misión que tienen. Sólo trabajan para ganar dinero. Otros están tan agotados por el trabajo, que no están en condiciones ni con voluntad de descansar y celebrar la esperanza de liberación con los hermanos.

   Así pues, hay una tarea inmensa que realizar, para que se llegue a observar un poco mejor el tercer mandamiento. Sábado es una palabra hebrea. Quiere decir "Séptimo". Para algunos el séptimo día de la semana es nuestro sexto día. Para los cristianos, el día de descanso y de culto es el domingo. Esta variedad depende de las tradiciones y las costumbres de los pueblos y de las religiones. Pero lo que importa de verdad es el sentido del mandamiento.

Un momento de reflexión: Los Mandamientos del primero hasta el tercero y del cuarto hasta el décimo

Hasta ahora vimos los tres primeros mandamientos. Los tres procuran limpiar el cielo de las nubes que cubren el rostro de Dios liberador. Ninguno de los tres dice cómo todo esto debe ser realizado concretamente aquí en la tierra. Nos presentan sólo un lado de la medalla.

   Los otros mandamientos (de l4 al 1O) presentan el otro lado de la medalla. En efecto, describen cómo debe ser la organización del pueblo, para que éste sea de hecho una señal viva de Yavé, el Dios liberador. Describen cómo debe ser la relación entre los miembros de la comunidad, para que ésta no pierda la libertad que conquistó con ayuda de Dios; para que en ella aparezca la justicia que no existía en la "casa de esclavitud de Egipto", para que en ella se viva en fraternidad y en igualdad, dos cosas que eran negadas al pueblo de Egipto.

   En otras palabras, la fe en Dios (mandamientos 1 al 3) y la organización de la sociedad (mandamientos 4 al 10) no pueden estar separados. Estaban separados en Egipto, y esta separación produjo la opresión del pueblo. De un lado, la fe en Dios liberador produce necesariamente la lucha por una organización más justa y más fraterna de la sociedad. Por otro lado, la lucha por una organización más justa y más fraterna de la sociedad, lleva al pueblo a rechazar al dios opresor del Faraón ya abrirse a una revelación del rostro del Dios vivo y verdadero, que es un Dios liberador. Jesús resumió todo eso al decir que el amor a Dios y el amor al prójimo no pueden estar separados.

   En Egipto, la variedad de dioses se refleja en la sociedad en forma de división de clases. El Faraón decía tener derecho divino para dominar a los otros grupos sociales, yaque su dios se había mostrado más fuerte que los dioses de dichos grupos y de los demás pueblos conquistados. Pero en la comunidad del pueblo de Dios, todos estos dioses no tienen derecho a recibir culto. Allá sólo hay lugar para un único Dios: Yavé, y siendo Dios uno solo, delante de El todos los hombres son iguales. Por eso, la fe en Yavé debe traducirse, necesariamente, en lucha por la justicia, por la fraternidad, por 1:3 igualdad y por la libertad; y en lucha contra toda forma de opresión. No es posible que la fe en Dios liberador sea conservada ni defendida por el Faraón o por las clases dominantes que oprimen al pueblo. Ella sólo puede germinar (como de hecho germina) en las clases oprimidas que luchan por su liberación y en aquellos que optan por los pobres y por los oprimidos. Los grandes, los poderosos, los entendidos y los doctores, conforme a la palabra de Jesús, no pueden entender el mensaje de Dios. "Sí Padre, así te pareció bien" (Mat 11, 25). Para poder entender el mensaje de Dios y descubrir las señales de su presencia en el mundo, sólo hay un camino: abrir los oídos al clamor del pueblo oprimido. Los mandamientos 4 hasta el10 defienden las instituciones y los valores que permiten crear este nuevo tipo de organización de la sociedad a través del cual se revela al mundo el rostro de Dios. Es lo que vamos a ver ahora.

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(Pbro. José Manuel Silva Moreno)