SAN ROQUE GONZALEZ
15 de noviembre
1628 d.C.



Son tres jesuitas españoles. (Roque González de Santa Cruz, Alfonso Rodríguez de Olmedo y Juan del Castillo). Los tres fundaron la reducción de la Asunción en el río Jaiuy, en Paraguay; en 1628 fundan la misión de Todos los Santos de Caaró. La labor apostólica de estos padres no sólo les llevó a enfrentarse con los poderosos de la época, los encomenderos españoles, sino con un grupo de indios, que con sus hechiceros al frente, defendían sus antiguas creencias y su situación de privilegio en las tribus.

   Mártires cuando se encontraba en su misión de Todos los Santos del Caaró, por una revuelta organizada por el hechicero Ñezú; En el momento en que llegaron los atacantes, el P. Roque colgaba la campana de la iglesia. Un hombre se deslizó por detrás de él y le asesinó a golpes de mazo. Al oír el tumulto, el P. Rodríguez salió a la puerta de su choza, donde encontró a los indios con las manos ensangrentadas. Al punto le derribaron. El P. Rodríguez exclamó: «¿Qué hacéis?» Fue todo lo que pudo decir, pues los indios le acabaron a golpes; después de matarlos, sus cuerpos fueron quemados. Cuando ya habían muerto, los indios, creyeron oír una voz que salía del corazón del Padre Roque "yo no me alejaré de vosotros", entonces arrancan el corazón y lo lanzan al fuego, pero al día siguiente fue hallado intacto.

   Roque nació en Asunción del Paraguay, en 1576, y era hijo de padres españoles. Fue ordenado sacerdote secular, dentro de un primer grupo de sacerdotes nativos en el Río de la Plata en 1599. 

   Su primera misión la realizó con un grupo de indígenas, pero tuvo que abandonar este puesto, ya que su familia se opuso (su hermano Francisco González de Santa Cruz, estaba casado con la hija de Hernandarias, gobernador del Río de la Plata). Fue párroco de la catedral de la Asunción, donde se distinguió como sacerdote ejemplar en los nueve años que ejercitó este ministerio, no dejándose llevar por intereses económicos y no mostrando aspiración alguna a las dignidades eclesiásticas, preocupándose mucho por los pobres y por los indios, cuya lengua, el guaraní, aprendió apara poder evangelizarlos mejor. El obispo Reginaldo de Lizárraga le nombró provisor y vicario general del obispado, pero viendo que su vocación hacia los indios, estaba en peligro, decidió hacerse jesuita en 1609. 
Su gran labor misionera se inició cuando fue destinado a trabajar en la misión de "San Ignacio de Loyola" (actual capital del departamento de Misiones en el Paraguay), donde se comprometerá con la defensa de los más débiles. Durante 14 años fundó 11 pueblos (tenía el apoyo de su hermano que era Teniente General y Gobernador de Asunción), iniciando la política de las “reducciones”, donde los indios aprendieron a cultivar la tierra, cuidar de los rebaños y muchos otros oficios útiles. Había captado la psicología del guaraní, y supo aprovecharla, estimulando la formación de un tipo de república guaraní. Fue nombrado superior de las misiones del río Paraná. Llegó a lugares donde todavía no había estado el hombre blanco. Fundó reducciones como las de Yatapua, Santa Ana y Yaguapoa. Nada pudo frenar su impulso misionero. Ciudades como Posadas, Concepción y Encarnación brotaron al calor humano de las reducciones.

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(Pbro. José Manuel Silva Moreno)